... Era una especie de ofrenda amorosa empezar confesando lo peor.
- Te odiaba. Quería abusar de ti y luego asesinarte. Hace dos semanas pensé seriamente romperte la cabeza con una piedra.
Te espero en el infinito...
ahora somos caminos, paralelos.
No encontré metáfora mejor,
no encontré destino más cruel
que no verte,
a ver si te puedo explicar…
Hay cosas que no me puedo cambiar
cosas que no puedo ser…
y te quiero bien
por eso...
Te espero en el infinito,
tal vez seamos amigos,
para siempre…
No guardo esperanza mayor,
que volverte a ver
Por eso...